Sentarse frente a un ordenador y pasar horas navegando en Internet es parte de nuestra rutina diaria. Podemos visitar muchas páginas pero cada vez que llegamos a una nueva nos enfrentamos a un reto, descubrir la mejor forma de encontrar en ella lo que deseamos en el menor tiempo posible, de manera cómoda y satisfactoria.  Lograr esto no es fácil, es un reto grande. Todo aquel que sienta complicado estar en una página la abandonará y si tiene que estar en ella por obligación puede llegar hasta a odiarla.

Cada vez que diseñamos una web debemos tener en cuenta ese elemento que se conoce con el nombre de usabilidad, que no es otra cosa que la generación de una excelente experiencia de navegación de los clientes a través de un diseño ágil, sencillo y fácil de comprender y usar o, lo que es lo mismo, que sea sencillo, cómodo y agradable estar en ella porque es básico manejarla y se encuentra con rapidez la información que se busca.

La usabilidad de las páginas web no tiene nada que ver ni con la elegancia, ni con la belleza, ni con las imágenes más bonitas o impactantes, aunque no está necesariamente hay que prescindir de todas ellas. La clave para comprenderla mejor o la que la resume es facilidad. Podemos aplicarla en varios sentidos:

Para aprender: es decir, para que aquellos que la visitan por primera vez puedan usarla y hacer lo básico sin complicaciones.

Para ser eficiente: hablamos de cumplir con creces las metas que cada visitante tiene en el menor tiempo posible.

Para recordar: al estar en una web se crean hábitos para navegar y consumir sus contenidos; mientras más fácil sea esto, más fácil será recordar cómo llego y a donde quiero ir en menos tiempo.

Una web fácil de usar no es un capricho.  Al producir una gran experiencia de navegación en los clientes estaremos alcanzando beneficios nada despreciables:

  • Los usuarios pasarán más tiempo navegando y menos tiempo aprendiendo.
  • Aumenta la satisfacción del cliente, lo que implica cercanía, reforzamiento de lazos y lealtad.
  • Una mejor imagen de tu marca, que se irá posicionando gracias a que piensa como sus clientes y no como desean que sean los clientes.
  • Menos coste de soporte al usuario porque pocos necesitarán ayuda para hacer lo que necesitan de forma eficiente.
  • Destacar en comparación a la competencia, lo que se traduce en mejor publicidad.

La usabilidad no llega por azar ni por la gracia de un diseñador web con gran experiencia en la materia, que puede dar vida a una criatura capaz de encantar a todos por sus atributos. Responde a nuestro interés por diferenciarnos de la competencia a través de la prestación de un excelente servicio. Depende, entonces, de que contemos con una estrategia cuyo comienzo, centro y fin sea el cliente.

De nada sirve tener a los mejores si desconocemos qué quiere ese público objetivo, cómo se comporta, cuáles son sus hábitos de navegación, qué desea de nosotros o que necesita que le ofrezcamos. Este es el reto, conocerlos, llegar a ellos y estudiarlos para ver cómo los satisfacemos

Si solo pensamos en la forma de como queremos que naveguen y dejamos de lado cómo deberíamos organizar nuestros elementos de tal manera que la mayoría logre hacer todo fácilmente, los resultados no serán los deseados. Claro, este proceso no se detiene una vez que hemos publicado la página web; es continuo para saber cómo mejorar y ofrecer esa experiencia única que cree vínculos afectivos positivos con el cliente.

¿Hay claves para lograr la usabilidad de nuestra web? Sin duda. La primera ya la dijimos, pensar como nuestro público objetivo, como la gente. Hay muchas más claves, compartimos con ustedes algunas de las más importantes:

Sencillez

No implica simpleza ni mala calidad; solamente apostar por lo más fácil, para que la gente tenga lo que desea de forma rápida, sencilla y segura.

Solidaridad

Colocar el mapa del sitio es excelente, si hay dudas es la primera opción para hallar respuestas. Una vez que hayamos aprendido cómo navegar, todo será más fácil.

Concisión

Olvidar lo genérico es fundamental, hay que llamar a las cosas por su nombre, así será más fácil llegar a la información.

Libertad

Las páginas internas deben permitir al usuario ir a cualquier otra, regresar sin problemas ni traumas; los mecanismos para hacerlo deben ser sencillos y estar a la mano.